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viernes, 8 de mayo de 2015


TÉCNICA DE WATSU



TÉCNICA DE WATSU

Es la unión de dos palabras: Water (agua) y Shiatsu (técnica de japonesa que apoya procesos de sanación).
Existen diferencias entre el shiatsu y el watsu; en el shiatsu el terapeuta utiliza su propio peso para presionar el del paciente y en el watsu el agua es la que actúa de masajista siendo el terapeuta el que se limita a impulsar el movimiento.
Ésta técnica es utiliza principalmente para aliviar los impedimentos de niños y adultos con discapacidades físicas y mentales, pero de igual forma puede ser para cualquier persona, de cualquier edad sin necesidad de padecer alguna deficiencia. Se maneja bajo las condiciones de agua caliente para permitir un estado de relajación y un mejor resultado al realizar movilizaciones o ejercicios.

Sus beneficios son:
Ø  Aumento de  la flexibilidad
Ø  Aumento de la movilidad
Ø  Relajación muscular
Ø  Respiración más profunda y completa
Ø  Disminución de dolor
Ø  Favorece al metabolismo
Ø  Crea una sensación general de bienestar

La técnica se lleva a cabo dentro de una piscina y con la ayuda de un terapeuta, el cuerpo del paciente flota cómodamente en una piscina con agua temperada (34º a 36º) mientras los músculos son masajeados, las articulaciones movilizadas, los tejidos son estirados, los canales energéticos abiertos y el cuerpo es agradablemente mecido por medio del agua.
A partir de la primera sesión se nota una importante disminución del dolor y una reducción de la rigidez y de la tensión del cuerpo.











Referencia


Equipo 3
Ana Paola Jiménez Canseco
Yatzeel Yaiir Croda Fernández
Ana Rosella Vargas Saenz
Jesús Dayán Carrera Rueda
Carlos Fernando Teyssier Ibarra


EJERCICIO TERAPEUTICO.


 
EJERCICIO TERAPEUTICO.
Prescripcion del movimiento corporal para corregir el deterioro de la funcion musculoesqueletica o mantener un estado de bienestar.
Principios basicos.
Desarrollar una conciencia motora y una respuesta voluntaria, desarrollar la fuerza y elevar el umbral de fatiga, reeducar el movimento, corregir el deterioro, prevenir o reducir factores de riesgo para la salud, etc.
Objetivo final.
Lograr un nivel optimo de movimiento libre sin sintomas.
"Intervenciones con ejercicios terapeuticos "
Acondicionamiento y reacondicionamiento aerobico, mejora del rendimiento muscular: fuerza, potencia y resistencia, control neuromuscular: inhibicion y facilitacion, control postural: mecanica corporal y estabilizacion, ejercicios de relajacion y respiratorios.
"Seguridad en el ejercicio"
A tener en cuenta:
-Estado general del paciente.
-Historia clinica.
-Ambiente y espacio adecuado.
-Seguir patrones y posturas correctas.
-Intensidad, velocidad y duracion adecuadas.
"Programa de ejercicios terapeuticos"
Factores determinantes:
-Modalidades del ejercicio
Segun el desempeño muscular se trabajara: fuerza, potencia y resistencia.
-Tipos de contraccion muscular
Dinamica concentrica, dinamica excentrica e isometrica.
-Tipos de fortalecimiento
Fuerza maxima; se puede hacer de forma voluntaria o dnamica contra un objeto.
Fuerza explosiva; Es la capacidad de vencer cargas o fuerzas muy grandes.
Fuerza maxima; Capaciad de efectuar una fuerza durante un tiempo y resistir y vencer los cambios que provoca.
-Posicion de ejercicio
Posicion del cuerpo o del miembro; Cadena abierta y cadena cerrada.
-Formas de resistencia
Manuales, mecanicas y constante/variable.
-Orden de los ejercicios
Se comienza; Ejercitando los musculos mas grandes y poliarticulares.
Con ejercicios de mayor intensidad (tras precalentamiento) para acabar con los de menor intensidad.
-Sistemas de energia ( aerobio y anaerobio)
Aerobica: alta intensidad, casi maxima, series cortas (rapida fatiga) es el sistema predominante durante el ejercicio.
Anaerobica: ejercicios repetitivos y de baja intensidad implicando grandes grupos musculares y tiempo prolongado.
-Amplitud de movimiento
Arco maximo: aumentan la fuerza en toda la amplitud de moviento.
Arco corto: evitan alcanzar extremos del arco por dolor , inestabilidad o riesgo de lesion.
-Modo de entrenamiento y aplicacion funcional

BIBLIOGAFIA:
https://books.google.com.mx/books?id=4KDLRvjzC_oC&printsec=frontcover&dq=ejercicio+terapeutico&hl=es&sa=X&ei=sm5NVZKvMo6KyASR74GQCw&ved=0CBsQ6AEwAA#v=onepage&q=ejercicio%20terapeutico&f=false

4to "L"
Equipo 3.
Jesús Dayán Carrera Rueda
Yatzeel Yair Croda Fernández
Ana Paola Jiménez Canseco
Carlos Fernando Teyssier Ibarra
Ana Rosella Vargas Sáenz

Hidroterapia en la reeducación de la marcha.

INTRODUCCIÓN 

El primer ambiente que ofrece la vida es el líquido amniótico en el útero materno. Desde antes de nacer el cuerpo humano nada en una solución acuosa con una temperatura estable y un lugar seguro para todos sus primeros movimientos. Al nacer se pasa a un medio completamente seco, sin embargo, el agua sigue ofreciéndonos alternativas no solo para la higiene y la diversión, sino de curación, tanto a niños como adultos.  El término hidroterapia deriva de las palabras griegas hydor (agua) y therapeia (curación). Se ocupa de las aplicaciones tópicas sobre la piel o mucosas, del agua potable, ordinaria, utilizada con fines terapéuticos, en cuanto que es vehículo de acciones físicas, mecánicas y térmicas. En las piscinas se evidencian los efectos mecánicos (hidrostáticos, hidrodinámicos e hidrocinéticos) de la hidroterapia combinado con los térmicos (aplicaciones calientes y frías).  En las piscinas se realiza el entrenamiento de la marcha en los tangues de marcha. Consiste en un canal donde se puede regular el nivel del agua para favorecer o dificultar la marcha, la superficie puede ser de diferentes materiales, antideslizantes, de arena, de cantos rodados, etc.; en ella se realizan los ejercicios de reeducación de la marcha y de puesta en carga progresiva.  Al graduar la altura de inmersión se proporciona al paciente un control progresivo del equilibrio, debido al factor de resistencia o roce, desarrolla patones de movimiento en cámara lenta que le permite al paciente una mayor concientización. Facilitan reeducar el patrón de marcha no solo en pacientes con severas afectaciones musculoesqueléticas, como el manejo integral de las sustituciones protésicas, sino que ofrece una alternativa de movilización única, a pacientes con grandes síndromes neurológicos.  Durante la inmersión se dan las condiciones ideales para una reeducación de la marcha, el entrenamiento del equilibrio y la coordinación, en mucho menos tiempo del que se necesita fuera del medio acuático para que la fuerza muscular o la consolidación ósea sean suficientes y en momentos en que la inflamación articular todavía no permite la estancia de pie, fuera del agua.

DESARROLLO

Hidroterapia en la reeducación de la marcha Con la transformación de la pelvis hace 3 millones de años, a partir de una forma básicamente adaptada a la cuadrupedia arborícola, tal como se observa en los grandes simios actuales, en una forma concebida para la bipedestación terrestre propia de los seres humanos modernos la adopción de la marcha en posición vertical apareció relativamente pronto en la historia de la evolución del ser humano. 
La marcha puede definirse como una sucesión de pasos, entendiéndose por pasos aquellas acciones y movimientos que se producen entre el choque de talón de un pie y el choque de talón del pie contralateral.
La marcha requiere un proceso de desarrollo y automatización. En el ser humano el desarrollo es cefalocaudal: dos meses (marcha automática); siete meses (reptación o rastreo); ocho meses (se mantiene en pie si se le dan las manos); 10 meses (gateo, abdomen muy próximo al suelo); 11-12 meses (gateo como oso); 13-15 meses (marcha independiente) y 5-7 años (marcha parecida a la del adulto).  
Entre los dos y tres años de edad ya se observan signos de maduración de la marcha como: aumento de la velocidad, duración del apoyo monopodal, rotaciones opuestas de la cintura escapular y pélvica, mejora el equilibrio y aumenta los ángulos de flexión de la rodilla y dorsiflexión del tobillo. Sutherland considera que entre los 6-7 años las características electromiográficas, cinéticas y cinemáticas se asemejan a las de un adulto. 
Popova y Bernshtein estudiaron el desarrollo de la marcha en el niño y comprobaron que el patrón propio del adulto lo alcanza entre los 7-9 años. El análisis sistemático de la marcha del individuo con trastornos esqueléticos o neuromusculares aporta grandes posibilidades para la evaluación clínica y seguimiento de las alteraciones y lesiones, permite determinar la naturaleza y severidad de la misma. 
1. Dolor: el patrón característico de la marcha antiálgica es disminución de la velocidad, cadencia, longitud de zancada, tiempo de apoyo, presiones sobre el miembro en apoyo y abducción de los miembros superiores para intentar la evitación del centro de gravedad. 
2. Limitación del movimiento: los tejidos no permiten una movilidad suficiente para adoptar posturas normales y rangos de movimiento fisiológico durante la marcha. 
3. Debilidad muscular: puede ser debida a una atrofia muscular por desuso, a lesiones neurológicas y miopatías. 
4. Control neurológico deficitario: se puede presentar en patologías del sistema nervioso central o periférico, manifestándose en diferentes alteraciones básicas como: 
- Espasticidad. 
- Alteraciones de la coordinación. 
- Patrones reflejos primitivos.
- Alteración de la propiocepción. 
Se requieren cuatro atributos principales para que un patrón de marcha sea normal: un grado de movilidad adecuado; una sincronización apropiada de activación de los músculos durante el ciclo de la marcha; fuerza muscular suficiente para cubrir las exigencias de cada ciclo de la marcha y un aporte correcto de aferencias sensoriales de los sistemas visual, somatosensorial y vestibular. 
El objetivo de la rehabilitación en la reeducación de la marcha es lograr una marcha funcional. La marcha funcional es el medio de locomoción por el cual, su estructura ósea, la movilidad articular y la alineación de los diferentes segmentos de los miembros inferiores experimentan un cambio que influirá en la destreza de su desplazamiento, cuyo objetivo es lograr progresar en el movimiento, la estabilidad y las funciones adaptativas para conseguir el menor gasto posible y estético tanto músculo esquelético como neurológico y adaptarse a la superficie de apoyo con ortesis o no para lograr el paso funcional en los diferentes planos de superficie. 
El agua es una alternativa de tratamiento que nos ofrece la naturaleza para realizar la técnica de reeducación de la marcha. El hombre al sumergirse en el agua experimenta los efectos mecánicos producidos por la hidroterapia.
En un tratamiento de reeducación de la marcha en al agua, diez deportistas amateur, con plastia del ligamento cruzado anteroexterno, lograron la recuperación del rango de movimiento, tanto en la flexión como en la extensión (100 %) y la mejoría en aquellos pacientes con alteración de la propiocepción “estática” y “dinámica”.
Los efectos fisiológicos más importantes producidos por la hidroterapia, como método termoterápico son: con agua en temperaturas calientes ( analgesia, aumento de la temperatura y vasodilatación tisular, sedante, antiespasmódico, relajante muscular y sobre el tejido conectivo ) y con agua en temperaturas frías (descenso de la temperatura local de la piel y tejidos subyacentes, estimulación de los termoreceptores, vasoconstricción cutánea, disminución de la pérdida de calor, prevención de edema, reduce la excitabilidad de las terminaciones nerviosas libres y aumenta el umbral del dolor).

CONCLUSIÓN 

Las propiedades físicas y térmicas del medio acuático constituyen una alternativa de tratamiento eficaz para la reeducación de la marcha en las afecciones neurológicas y del aparato locomotor. 

Referencia Bibliográficas 

1. Matilde Z, Ruiz CI, Rivera JM, Adaya JA. Tratamiento de neuroterapia acuática en niños menores de 4 años. Plast & Rest Neurol. 2006; 5 (1): 25-9. 
2. Martín Cordero J E. Generalidades en Hidroterapia. En: Agentes físicos terapéuticos. La Habana: Ecimed, 2008. p. 100 -18. 
3. Nicholas JJ, Kevorkian G. Artritis. En: Susan J. Garrison, Manual de Medicina Física y Rehabilitación, 2nd ed. [sl]: McGraw-Hill-Interamericana; 2005. p. 50-66. 







4L
Equipo 3
Jesús Dayán Carrera Rueda
Yatzeel Yair Croda Fernández
Ana Paola Jiménez Canseco
Carlos Fernando Teyssier Ibarra
Ana Rosella Vargas Sáenz

Programa de entrenamiento de ejercicios propioceptivos de rodilla

AUTOR: FRANCISCO TARANTINO RUIZ

INTRODUCCIÓN: presentaremos a continuación un programa sencillo de ocho semanas de duración orientado al trabajo propioceptivo con el fin de mejorar la fuerza, la estabilidad y la agilidad y para reducir las posibilidades de lesión.
El programa se podría llevar a cabo de forma integrada con el plan de entrenamiento propio de la actividad deportiva practicada. (traducción de la primera ref.bibliográfica de artículos sacados de internet). 

SEMANAS 1 y 2

Realizaremos los ejercicios 3 veces por semana, tras un buen calentamiento y antes de la parte principal del entrenamiento:

1. Apoyados sobre una sola pierna, flexionar ligeramente la cadera y la rodilla y aguantar en esta posición 60”. Descansar 20-30” y repetir dos veces más. Después, cambiar de pierna.


2. Apoyados sobre una pierna, realizar pequeñas oscilaciones adelante-atrás con la pierna que no apoya. Descansamos un poco y después llevamos el muslo de la pierna que no apoya adelante flexionando la cadera hasta que el muslo queda paralelo al suelo y la rodilla flexionada a 90º o un poco más. Después, llevar la pierna atrás hasta que queda totalmente extendida tras el eje longitudinal del cuerpo (postura similar al pie que se va a despegar al realizar un paso). Al principio, si fuera necesario, nos podríamos apoyar en la pared para realizar el ejercicio. Repetimos el balanceo 30 veces y, gradualmente, vamos aumentando la velocidad y el arco de movimiento. La postura general del cuerpo debe ser relajada, el cuerpo debe estar derecho, vertical y la mirada al frente. Cuando ya realizamos el ejercicio correctamente, incluimos la oscilación de los brazos, de forma que cuando la pierna va adelante, el brazo contralateral también oscila adelante. Descansamos unos segundos y cambiamos de pierna. Realizamos 2 series de 30 repeticiones con cada pierna.





3. Realizamos el mismo ejercicio que antes pero esta vez debemos intentar mantener la pierna que oscila en extensión durante todo el recorrido. Los parámetros son los mismos (postura erguida, relajada, vamos aumentando amplitud de movimiento y velocidad de ejecución progresivamente, si fuera necesario nos apoyamos al principio para facilitar el movimiento, dos series de 30 repeticiones con cada pierna).



 



4. De puntillas, caminar 20 metros con los pies orientados al frente, 20 metros con los pies orientados hacia fuera y 20 metros hacia adentro. La orientación de la cadera y rodilla también debe cambiar junto a la de los tobillos cuando los pies miran adentro-afuera. Realizamos el ejercicio dos veces. 


 


 5. Realizamos el mismo ejercicio que antes pero apoyándonos sobre los talones de los pies.


 


6.De frente a la pared, ponemos las manos sobre ésta para ayudarnos a la realización del siguiente ejercicio. Sobre apoyo unipodal, con la pierna que no apoya extendida, la balanceamos de izquierda a derecha. Progresivamente, aumentar la amplitud de movimiento y la velocidad de ejecución. Realizamos 2 series de 30 repeticiones con cada pierna.




Antes de pasar a los ejercicios de las semanas 3 y 4 debemos realizar los anteriores con una buena coordinación y velocidad.

SEMANAS 3 y 4

Realizaremos los ejercicios 3 veces por semana, tras un buen calentamiento y antes de la parte principal del entrenamiento:

1. Balanceos en sentido antero-posterior de una pierna sobre un apoyo unipodal, al igual que hacíamos en el segundo ejercicio de las semanas 1 y 2, pero esta vez aumentaremos aún más la velocidad y el balanceo de los brazos, como si estuviéramos corriendo pero apoyados sobre un solo pie. Realizar 2 series de 30 repeticiones con cada pierna.





 2. Balanceos en sentido antero-posterior con la pierna totalmente extendida, al igual que en el ejercicio 3 de las semanas 1 y 2, pero con una mayor amplitud de movimiento, de forma que en la oscilación de la pierna adelante buscaremos una mayor altura (como si fuésemos a darle una patada a un balón de rugby). 





3. Andar sobre la punta de los pies buscando ir lo “más altos” posible, de forma que el apoyo será casi sobre los dedos de los pies (disminuimos la base de apoyo respecto a la semana anterior). También debemos ir lo más veloces posible. Realizar 2 series de 20 metros con los pies orientados al frente, hacia fuera y hacia adentro.




4. El mismo ejercicio anterior pero apoyados sobre los talones de los pies, intentando ir lo más rápido posible.





5. Media sentadilla sobre una sola pierna (en posición de zancada/lunge frontal): pie izquierdo adelantado y derecho atrás. Apoyar el pie atrasado sobre un banco de altura de 15-20 cm. Desde esta posición, flexionar la pierna adelantada hasta 90º. Mientras, el brazo contrario a la pierna adelantada oscila adelante. Después, recuperamos la posición y repetimos el gesto hasta completar 15 repeticiones. El tronco debe ir recto en todo momento. Si logramos una ejecución fluida, podemos utilizar algo de sobrecarga añadiendo unas mancuernas y subiendo el peso progresivamente (eliminamos entonces el balanceo de los brazos).  * Podríamos realizar este ejercicio en una barra guiada (“multipower”), que nos permitiría llevar el tronco recto y nos proporciona un punto de apoyo que puede facilita el ejercicio a la hora de realizarlo con cargas más pesadas.






 6. Gesto de carrera: con el tronco erguido y los pies a la anchura de los hombros, llevar el muslo de una de las piernas arriba y adelante (flexión de cadera y rodilla) de forma que el muslo queda paralelo y la pierna perpendicular al suelo. A la vez, el brazo contrario a la pierna que oscila también se balancea adelante. Aguantamos esta posición 2”. Progresivamente, aumentar la velocidad de ejecución y la amplitud de movimiento. Realizar 2 series de 15 repeticiones






7. Nos colocamos laterales a la pared y apoyamos una mano sobre ésta para ayudarnos a realizar el siguiente ejercicio. Apoyados sobre la pierna más cercana a la pared, llevamos la otra adelante y arriba como en el ejercicio anterior y, ya con el muslo arriba, extendemos la rodilla, tras lo cuál bajamos la pierna en extensión hacia atrás hasta sobrepasar el eje longitudinal del cuerpo, llegando a una posición en la que tenemos cadera y rodilla extendidas completamente.

 


Desde aquí, flexionamos la rodilla levantando el talón hasta que está próximo al glúteo.


 Después, movemos el muslo adelante y arriba hasta que vuelve a estar paralelo al suelo y comenzamos otra vez la misma secuencia, realizándola continuamente sin pausas.



 Cuando coordinamos bien el movimiento, vamos aumentando la velocidad hasta que consigamos realizar unas 12 secuencias cada 10 segundos. Realizaremos 2 series de 50 repeticiones con cada pierna.
Antes de pasar a los ejercicios de las semanas 5 y 6 debemos realizar los anteriores con una buena coordinación y velocidad.


SEMANAS 5 y 6

Realizaremos los ejercicios 3 veces por semana, tras un buen calentamiento y antes de la parte principal del entrenamiento:
  1. Realizamos los ejercicios 2 y 3 de balanceo antero-posterior que realizábamos en las semanas 1 y 2, pero esta vez con los ojos cerrados. Esto forzará más los sistemas de los propioceptores. Como progresión, podríamos omitir el balanceo de brazos durante la 5ª semana y asociarlo ya en la 6ª. También podemos ir incrementando paulatinamente la amplitud del movimiento y la velocidad de ejecución.
  2. Realizar el ejercicio 7 de las semanas 3 y 4 (gesto de oscilación de la carrera), pero esta vez nos colocamos una resistencia elástica fijada a la altura del tobillo y en algún punto por delante de nosotros, de forma que la goma resistirá el movimiento de oscilación de la pierna atrás y acelerará el movimiento de oscilación de la pierna adelante. Debemos comenzar el ejercicio lentamente para conseguir una buena fluidez del movimiento a pesar de la resistencia elástica. Poco a poco nos podemos ir alejando del punto fijo de delante del elástico para aumentar la dificultad. Cuando ya dominemos el movimiento, lo realizaremos con los ojos cerrados. Realizar 2 series de 50 repeticiones con cada pierna.
  3. Sentadillas parciales: desde una postura erguida, apoyado unipodalmente sobre la pierna izquierda justo bajo la proyección del hombro del mismo lado, con la rodilla ligeramente flexionada. Cogemos una barra sin peso adicional sobre los hombros. Tenemos el tronco superior ligeramente inclinado adelante para equilibrarnos bien y la mayoría del peso del cuerpo va a recaer sobre la parte trasera y media del pie. Rodilla derecha doblada, de forma que el pie no toca el suelo (estará suspendida en el aire aunque, de vez en cuando, si fuese necesario, podría tocar el suelo brevemente). Desde esta posición, flexionar la rodilla apoyada hasta 135º (sentadilla parcial) y después volver a la posición inicial, manteniendo la postura erguida. Realizar la misma secuencia hasta completar 10 repeticiones y, sin descanso, bajar de nuevo a 135º y aguantar ahí 10 segundos (esta será la “posición estática en sentadilla parcial”). Repetimos esta secuencia otras dos veces sin descanso y después cambiamos de pierna:
    1. 10 sentadillas parciales
    2. 10 segundos en posición estática de sentadilla parcial
    3. 10 sentadillas parciales
    4. 10 segundos en posición estática de sentadilla parcial
    5. 10 sentadillas parciales
    6. 10 segundos en posición estática de sentadilla parcial
Cuando conseguimos completar toda esta serie sin fallos, podemos ir poniendo peso a la barra.
4. Realizar el ejercicio de desplazamientos de 20 metros de puntillas pero esta vez dando pequeños saltos. Recordamos, primero pies orientados adelante, después hacia fuera y, por último, hacia adentro. 

5. Igual que el ejercicio anterior pero damos pequeños saltos sobre los talones de los pies. Puesto que estos “saltitos pueden dañarnos los talones a nivel del calcáneo, debemos realizar este ejercicio sobre una superficie blanda (arena, hierba, ...).
 6. Step-up (subidas a banco): apoyamos un pie sobre un banco de altura variable (comenzar con alturas pequeñas e ir progresando), de forma que la rodilla está en flexión. El otro pie apoyado sobre la punta de los dedos en el suelo, próximo al banco. Proyectamos el peso corporal sobre el pie que está sobre el banco y realizamos un impulso hacia arriba. A la vez que nos elevamos, llevamos el muslo contrario arriba, flexionando la cadera y la rodilla hasta que el muslo queda paralelo a la superficie del banco. A la vez que la pierna derecha oscila adelante, el brazo izquierdo también lo hace. Aguantamos brevemente en la posición más alta y después descendemos lentamente a la posición inicial. Realizar 12 repeticiones con cada pierna. El cuerpo debe ir lo más vertical posible durante todo el movimiento, sin inclinarnos hacia delante y sin que la pierna de apoyo sobrepase la perpendicular con la base de apoyo. Cuando dominemos el ejercicio, podemos aumentar la dificultad añadiendo una carga externa a través de mancuernas o con una barra sobre los hombros.
Antes de pasar a los ejercicios de las semanas 5 y 6 debemos realizar los anteriores con una buena coordinación y velocidad.


SEMANAS 7 y 8

Realizaremos los ejercicios 3 veces por semana, tras un buen calentamiento y antes de la parte principal del entrenamiento:
1. Realizar ejercicios de balanceo antero-posterior en apoyo monopodal sobre un tablero basculante (provoca inestabilidad en un solo sentido). Podemos realizar los ejercicios ya vistos, primero flexionando la pierna arriba y llevándola atrás a la vez que la extendemos, también realizando el recorrido completo con la pierna extendida. Colocaremos el tablero de forma que nos inestabilice en sentido antero-posterior y después en sentido lateral (de lado a lado). Completar un minuto con cada pierna y en cada sentido. Cuando controlemos la inestabilidad en un solo plano, podemos pasar a usar un plato basculante. La diferencia con el tablero es que crea inestabilidad en todos los planos de movimiento. 






2. Sentadillas parciales: es el mismo ejercicio de las semanas 5 y 6, pero podemos ir añadiendo más peso a la barra. 
3. Elevaciones de talón sobre un pie: desde parado, con postura relajada y erguida del cuerpo y el peso sobre uno de los pies (la otra pierna está con la rodilla flexionada a 90º, de forma que la tibia queda paralela al suelo y el pie suspendido en el aire). La cadera, rodilla y tobillo de la extremidad de apoyo están ligeramente flexionados. Desde esta posición, provocamos una contracción fuerte del tríceps sural de la pierna de apoyo y nos elevamos sobre la punta del pie verticalmente, en el punto más alto aguantamos la posición 2 segundos, tras lo cuál descendemos el pie a una velocidad moderada. En el momento que el talón toca el suelo, provocamos una contracción explosiva con la cuál vamos de nuevo a la posición de puntillas y repetimos el proceso hasta realizar 15 repeticiones. Si es necesario, podemos apoyarnos con una mano sobre la pared como ayuda. Cuando dominemos el ejercicio, pasaremos a realizarlo sobre una superficie con inclinación. 
4. Lunges o zancadas en tablero unidireccional: permanecer en una postura relajada y erguida sobre una plataforma, step o bordillo que se encuentre a unos 10 o 15 cm de altura. Estando apoyados sobre la pierna izquierda, damos un paso de unos 30-40 cm y apoyamos el pie derecho sobre una tabla de inestabilidad unidireccional situada en el suelo frente a nosotros. Cuando el pie toca la plataforma, pasamos todo el peso del cuerpo a la pierna derecha, pasando a realizar una flexión de rodilla hasta los 90º manteniendo la espalda recta. Aguantar en esta posición manteniendo el tablero estable, y regresar a la posición inicial llevando el cuerpo atrás aplicando fuerza sobre la tabla basculante con la pierna derecha. Llevar a cabo un total de 15 repeticiones con cada pierna. Una vez que dominamos el lunge con la tabla basculante, reemplazaremos esta por el plato freedman (inestable en todos los planos).





5. Balanceos de una pierna con perturbación: permanecer de pie con todo el peso del cuerpo sobre la pierna izquierda. Para este ejercicio ataremos una cuerda que vaya desde la tibia de la pierna izquierda(justo bajo la rodilla) hasta la pierna derecha. Realizar un balanceo adelante-atrás(20 repeticiones) con la pierna derecha, de tal manera que la cuerda tire fuertemente de la pierna de apoyo. Realizar 20 balanceos laterales. Finalmente completar el ejercicio con 20+20 balanceos en diagonal con una amplitud de unos 45º. Incrementaremos la dificultad del ejercicio realizando los balanceos sobre otro tipo de superficies como una colchoneta de espuma.

 


6. Sentadilla sobre una pierna con impulsos laterales usando el tablero basculante: se realizan igual que la sentadilla a una pierna, pero aquí la pierna de soporte está posicionada sobre una tabla basculante.(El pie atrasado está ligeramente situado sobre un banco, step o silla). Una vez que la rodilla de la pierna en contacto con la tabla alcanza un ángulo de 90º, realizamos un salto lateral de la tabla(con la pierna adelantada, manteniendo la atrasada en el sitio). Cuando el pie toca el suelo, realizar una flexión de 90º y seguidamente saltar de nuevo al centro de la tabla basculante. Realizar otra sentadilla de 90º con la pierna situada en la tabla basculante y saltar de ella hacia el otro lado para realizar allí otra sentadilla de 90º. Regresamos a la posición central y recuperamos la posición de inicio del ejercicio. Realizar 10repeticiones con la pierna izquierda, descansar y realizar otras 10 repeticiones con la pierna derecha. Aumentaremos la dificultad del ejercicio utilizando un plato freedman.
Si nunca hemos realizado un programa de entrenamiento propioceptivo, podemos hacerlo más progresivo, tardando más en pasar de unos ejercicios a otros o metiendo más ejercicios que nos hagan progresar más paulatinamente.
Los beneficios que se adquieren serán; mejor equilibrio, aumento de la fuerza y una mayor resistencia a las lesiones, entre otros.

 

COMENTARIO FINAL

Finalmente, solo nos queda resaltar la importancia creciente del trabajo propioceptivo como parte de la preparación física dentro de una sala de fitness o aplicado a cualquier disciplina deportiva.
El trabajo de la propiocepción ha demostrado tener efectos beneficiosos en la mejora de la fuerza, la flexibilidad, la coordinación, el equilibrio muscular y el tiempo de reacción. Nuevos estudios demuestran que reducen el riesgo de lesión y que podrían encontrarse efectos beneficiosos en el rendimiento atlético-deportivo.

BIBLIOGRAFÍA

LIBROS
-         Astrand – Rodahl. “Fisiología del trabajo físico”. Ed. Panamericana. 3ª edición (1992)
-         David R. Lamb. “Fisiología del ejercicio. Respuestas y adaptaciones” Ed. Augusto E. Pila Teleña (1985)
-         Mel C. Siff; Yuri Verkhoshansky. “Super entrenamiento”. Ed. Paidotribo (2000)
-         Vladimir N. Platonov; ; Marina M. Bulatova. “La preparación física”. Ed. Paidotribo. 4ª edición (2001)
-         Willian E. Prentice. “Técnicas de rehabilitación en la medicina deportiva”. Ed. Paidotribo (1997)
-         Ricardo Mirella. “Las nuevas metodologías del entrenamiento de la fuerza, la resistencia, la velocidad y la flexibilidad”. Ed. Paidotribo. (2001)
-         Julio Tous Fajardo. “Nuevas tendencias en fuerza y musculación”. Ed Paidotribo. (1999)
-         Henri Neiger. “Estiramientos analíticos manuales, técnicas pasivas”. Ed Panamericana. (1998) 

ARTÍCULOS INTERNET
-         Owen Anderson. “Proprioceptive training exercise routines programme to increase strength, balance, agility, coordination and prevent sports injuries”. En www.sportsinjurybulletin.com
-          Owen Anderson. “Proprioceptive training programmes can improve muscle strength, coordination, balance, reaction times and help avoid injuries”. En www.sportsinjurybulletin.com
-          Arthur Prochazka and Sergiy Yakovenko. “Locomotor control: from spring-like reactions of muscles to neural prediction”. www.ualberta.ca/~aprochaz/hpage.html


Equipo 3
Jesús Dayán Carrera Rueda
Yatzeel Yair Croda Fernández
Ana Paola Jiménez Canseco
Carlos Fernando Teyssier Ibarra
Ana Rosella Vargas Sáenz